lunes, 17 de noviembre de 2014

Me Muero...



Pido por tus besos, por tu ingrata sonrisa, por tus bellas caricias, eres tú mi alegría, pido que no me falles, que nunca te me vayas, y que nunca te olvides que soy yo quien te ama, que soy yo quien te espera, que soy yo quien te llora, que soy yo quien te anhela, los minutos y horas.

Me muero por besarte, dormirme en tu boca, me muero por decirte que el mundo se equivoca, me muero por besarte dormirme en tu boca, me muero por decirte que el mundo se equivoca, que se equivoca, que se equivoca.

Pido por tu ausencia que me hace extrañarte, que me hace soñarte cuando más me haces falta, pido por la mañana que a mi lado despiertes enredado en la cama, ay! como me haces falta, que soy yo quien te espera, que soy yo quien te llora, que soy yo quien te anhela los minutos y horas.

Me muero por besarte, dormirme en tu boca, me muero por decirte que el mundo se equivoca, me muero por besarte, dormirme en tu boca, me muero por decirte que el mundo se equivoca, que se equivoca, que se equivoca.

Me muero por besarte, dormirme en tu boca, me muero por decirte que el mundo se equivoca, que se equivoca, que se equivoca.



La Quinta Estación






martes, 4 de noviembre de 2014

Yo no me doy por vencido




Me quedo callado, soy como un niño dormido que puede despertarse con apenas solo un ruido cuando menos te lo esperas cuando menos lo imagino, se que un día no me aguanto y voy y te miro.

Y te lo digo a los gritos y te ríes y me tomas por un loco atrevido, pues no sabes cuánto tiempo en mis sueños has vivido, ni sospechas cuando te nombré.

CORO
Yo, yo no me doy por vencido, yo quiero un mundo contigo, juro que vale la pena esperar y esperar y esperar un suspiro, una señal del destino, no me cansó, no me rindo, no me doy por vencido.

Tengo una flor de bolsillo, marchita de buscar una mujer que me quiera; y reciba su perfume hasta traer la primavera, y me enseñe lo que no aprendí de la vida, que brilla más cada día, porque estoy  tan solo a un paso de ganarme la alegría, porque el corazón levanta una tormenta enfurecida, desde aquel momento que te vi.

CORO
Yo, yo no me doy por vencido, yo quiero un mundo contigo, juro que vale la pena esperar y esperar y esperar un suspiro, una señal del destino, no me canso, no me rindo, no me doy por vencido.

Este silencio esconde demasiadas palabras, no me detengo, pase lo que pase, seguiré.
Yo, yo no me doy por vencido, yo quiero un mundo contigo, juro que vale la pena esperar y esperar y esperar un suspiro, una señal del destino, no me cansó, no me rindo, no me doy por vencido.

Juro vale la pena esperar y esperar y esperar un suspiro, una señal del destino, no me cansó, no me rindo, no me doy por vencido.


                       Luis Fonsi 

martes, 23 de agosto de 2011

Poema 20



Puedo escribir los versos más tristes esta noche.
Escribir, por ejemplo: " La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos".
El viento de la noche gira en el cielo y canta.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso.
En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito.
Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos.
Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido.
Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como pasto el rocío.
Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo.
Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido.
Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo.
La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos.
Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído.
De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos.
Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.
Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.